Larrea, Ortiz & Cía | Sociedad de Abogados

¿Regionalización fallida?

Una de las novedades más importantes que se introdujeron en la Constitución de Montecristi, consistió en la creación de la región como un nuevo ámbito geográfico en la organización territorial del Estado, ámbito por cierto totalmente ajeno a nuestra historiografía jurídico-política. Ahora bien: ¿cuáles son los pasos que se deben verificar para que se cree una región en el Ecuador? Pues no es tan sencillo. En primer término, la Asamblea Nacional debe aprobar la ley de regionalización que dos o más provincias propongan. Posteriormente la Corte Constitucional deberá aprobar el Estatuto de autonomía regional, lo que una vez realizado, permitirá a los vecinos de ambas provincias pronunciarse sobre el contenido de este Estatuto, el cual se entenderá aprobado, siempre y cuando en la consulta popular que se convoque para el efecto, se obtenga la mayoría absoluta de los votos válidamente emitidos en cada provincia. Y ahí no acaba el tema. Una vez aprobado el Estatuto de autonomía, lo que procede es convocar a la elección de las nuevas autoridades regionales. En definitiva un camino largo y por cierto no menos conflictivo. Y si partimos del hecho que han pasado prácticamente 4 años –de los 8 que establece la Constitución como plazo máximo para su creación–, resulta difícil de creer que durante el poco tiempo que resta se las pueda conformar en su totalidad.

¿En qué quedó el procedimiento de aprobación del Estatuto de Autonomía, consulta popular y elección de autoridades regionales establecido en la Constitución?

Y es tan es cierto que este plazo no se va a cumplir, que el Cootad, de manera inconstitucional por cierto, lo ha ampliado en su Disposición Transitoria Tercera. Pero aunque parezca mentira, este aumento del plazo constitucionalmente establecido a través de una ley, no es lo más grave. Según esta misma disposición transitoria: “Una vez cumplido el plazo previsto en el literal anterior, la situación de las provincias que no hubieren concluido el proceso o no integraren ninguna región, se resolverá mediante ley presentada a la Asamblea Nacional, por iniciativa del presidente de la República”.

Yo me pregunto: ¿será acaso que esta disposición del Cootad lo que establece es que si las provincias no se ponen de acuerdo, como en efecto está sucediendo, será el presidente de la República, quien vía recomendación de la Senplades, pretenderá imponer la creación de regiones, pese a la oposición de las provincias involucradas? ¿En qué quedó el procedimiento de aprobación del Estatuto de Autonomía, consulta popular y elección de autoridades regionales establecido en la Constitución? Muchas son las dudas e interrogantes que se ciernen sobre este fallido proceso, pero como bien diría uno de los padres de la Constitución de Montecristi, el español Roberto Viciano Pástor: “la regionalización no era una de las prioridades políticas más sentidas por el pueblo ecuatoriano. Ha sido una creación más académica que social o popular… La generación de un modelo regional autoconfigurado desde la voluntad de las provincias limítrofes y con una legitimidad democrática autónoma del Estado incluso podría conducir a agravar algunos de los problemas que se querían combatir, pues los criterios identitarios de la población pueden no coincidir con los tecnocráticos del Estado”.