Larrea, Ortiz & Cía | Sociedad de Abogados

Esperpento Judicial

Si bien es cierto que el viaje que hizo Alexis de Tocqueville en 1831 a  los Estados Unidos fue para buscar información sobre las reformas al sistema penitenciario norteamericano, su libro: “La Democracia en América” fue y sigue siendo una de las más importantes obras de teoría política y de interpretación histórica de dicha época, ya que contiene  observaciones precisas y en algunos casos audaces sobre las grandes tendencias que configurarían las sociedades modernas en el futuro.  Dentro de esas observaciones  Tocqueville, cuando hace referencia a la libertad de Prensa  manifiesta premonitoriamente: “Quienquiera que fuese capaz de crear y mantener un Tribunal no solo adicto al poder existente, sino que pudiera elevarse sobre la opinión pública que se agita a su alrededor; un Tribunal que sentenciara sin justificar su fallos y castigara la intención más que las palabras,  perdería el tiempo persiguiendo la libertad de prensa, pues entonces sería dueño absoluto de la sociedad misma y podría desembarazarse de los escritores a la vez que los escritos. En materia de prensa no hay, pues, término medio entre la servidumbre y la licencia. Para cosechar los bienes inestimables que asegura la libertad de prensa hay que saber someterse a los inevitables males que puede originar”.

¡Quien creyera!, este francés hace exactamente 180 años vislumbró  -prácticamente sin diferencias- lo que en el Ecuador de hoy se está produciendo: Consejos transitorios,  Jueces y Tribunales ad-hoc de Justicia sometidos al poder absoluto,  que no motivan sus  resoluciones y sentencias, que no leen los expedientes, que en definitiva, cumplen consignas externas sin el menor rubor y con el  mayor de los desparpajos.   Y miren que no exagero, mientras me encontraba redactando este artículo, a través del Twitter pude enterarme que la audiencia que estaba oralmente fijada para el día  jueves 22 de ese mes, ha sido ágilmente cambiada para el día martes 20. ¿Cómo así? Se infiere que se cambió la fecha por cuanto el Presidente debe estar en el  gran país del norte este jueves. ¿Coincidencias? ¿Intromisiones? ¿Ausencia de independencia?

Lo que está pasando con este juicio de El Universo obviamente no quedará en el olvido.  Será de esos casos de laboratorio que los profesores universitarios siempre citaremos en nuestros clases cuando tengamos que hacer referencia a la falta de motivación de un fallo, a la inseguridad jurídica, a la ausencia de independencia entre las distintas funciones del Estado. En definitiva, será un caso paradigmático para explicar el abuso del poder, la indefensión, la ausencia de igualdad formal,  el hecho de no estar siendo  juzgado por un juez independiente, imparcial y competente, y otras perlas jurídicas.

Pero no puedo finalizar este artículo sin hacer referencia al título que lo antecede.  Y debo comenzar diciendo que me introduje en el vasto mundo literario de Ramón del Valle-Inclán, y su Esperpento “Luces de Bohemia”, recién hace cinco años, cuando un dilecto colega y amigo español  me lo regaló justamente en Galicia, región española que vio nacer a este genio de la literatura española del siglo 19.  Creo, sin embargo,  que todos  alguna vez en nuestras vidas hemos empleado la palabra esperpento para describir algo feo, horrible u espantoso. Pues bien, no nos hemos equivocado. Efectivamente esta palabra es una voz popular que designa lo ridículo,  lo llamativo por escaparse de la norma hacia lo grotesco o monstruoso.  ¿Estamos viviendo en el Ecuador  un “Esperpento judicial”?,  pues no lo dude amable lector,  pocas veces un podrá asistir a un sainete tan esperpéntico como el que he descrito.